Una imagen para cada bocado, La Royal

Una imagen para cada bocado, La Royal

La Royal quería enseñar su bollería de autor sin recurrir a la foto de escaparate de siempre. El encargo era fotográfico y de dirección de arte: convertir croissants, cruffins y piezas de hojaldre relleno en imágenes con las que se abre el apetito antes de leer una sola palabra.

 

Lo que vertebra toda la serie es la sección. En lugar de fotografiar la pieza entera y cerrada, buscamos el corte: el panal dorado del croissants, la espiral de las cien capas vista desde arriba, el interior que se rompe y deja caer el chocolate o el chocolate todavía líquido. Es ahí donde se ve el oficio, y es ahí donde la foto deja de vender un producto para contar cómo está hecho.

 

Las fotografías se apoyan en dos fondos que hacen de firma: la pizarra negra mate, que aísla la pieza y saca todo el brillo del glaseado, y el mármol blanco, más luminoso, para las tomas de textura y de gesto, la mano, el tenedor negro que levanta el hilo de crema. 

El resultado es un banco de imágenes coherente que Royal puede llevar a carta, redes y punto de venta sin que se rompa el tono. Cada foto funciona sola y todas juntas hablan el mismo idioma: producto artesano, mirada contemporánea.

Objetivo

Dotar a La Royal de una fotografía de producto propia y reconocible que eleve su bollería de autor al nivel de su precio, sostenga la marca en todos los soportes y la distinga de la pastelería de barrio con la que compite en el escaparate.

Cliente

LA ROYAL
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